¿ASUMO MI RESPONSABILIDAD?

Según las cifras recién facilitadas por INTERMON – OXFAM, el 1% de la población ya dispone del 82 % de la riqueza; la remuneración del capital y la de los altos directivos, va creciendo a diferencia de los sueldos y remuneraciones de la gran mayoría que están estancados; y la tendencia creciente de las desigualdades, sigue aumentando.

Esta situación generadora de mayor inestabilidad, se da en un mundo globalizado y por tanto, aunque a diferentes niveles, en cualquier entorno. Y se manifiesta junto con otras realidades en un contexto creciente de movimientos migratorios, refugiados, e incremento de pobres y desplazados.

Cada uno de nosotros, nos movemos en la esfera personal, la profesional y la relacional. Y ante ello nos toca contemplar, si tengo la sensibilidad para valorar las acciones y actuaciones a emprender. Indudablemente hay que sumar la valentía y capacitación de los máximos responsables, pero a quien apoyo, doy soporte, voto, ayudo, y hago o dejo de hacer, es mi responsabilidad.

Es imprescindible detrás de cada actuación, contemplar la satisfacción personal, la remuneración, y demás elementos relevantes desde la óptica personal, pero no sólo con la visión y dimensión de uno mismo, sino de lo que también trasciende a los demás.

El NO interés por cualquier tema o posibilidad que esté a mi alcance – hecho perfectamente lógico y natural -, he de intentar no olvidar,  sino ver si se puede traducir en el interés para un tercero (contando con las Entidades que dan soporte a los muchos otros con necesidades).

El conseguir un mundo más habitable, poner a disposición los recursos que no utilizo, no sólo los materiales sino otros activos como conocimientos y capacidad de incidir y mejorar o incluso sólo escuchar y ayudar a potenciales desfavorecidos, es reto para revertir la tendencia y situación de partida mencionada.

Así como en un tema básico como la pobreza alimentaria, se ha señalado como cuestión clave no la producción, sino la distribución, en otras áreas (capacidades disponibles y conocimientos profesionales), se incluyen activos que hemos de divulgar y distribuir, en sintonía con Entidades sin ánimo de lucro y Administraciones Públicas responsables, y aquí el campo a recorrer es amplísimo.

Alcanzar la sintonía es tarea de todos, y a pesar de las deficiencias, hemos de saber poner en pro del interés común, las capacidades y potencialidades en favor de los otros (y en consecuencia también de nosotros mismos).

Asumamos la corresponsabilidad, y lo que está a nuestro alcance.

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